Volver al blog
Entrevista

MiP nació de una necesidad real: hacer que la gestión deportiva fuera más sencilla para todos

Javier Viñuales, cofundador de MiP, habla sobre el origen del proyecto, el reto de convertir una idea en producto y la visión de evolucionar desde el pádel hacia MiP Sports.

18 de septiembre de 202614 min de lectura
Javier Viñuales, cofundador de MiP

El origen de MiP

Javier, ¿cómo nace MiP?

MiP nace de observar una necesidad muy concreta. En muchos clubes, la gestión diaria se apoya en herramientas separadas, conversaciones de WhatsApp, hojas de cálculo y procesos manuales.

Cada persona tiene una parte de la información, pero no existe siempre un espacio común que conecte realmente al club, al monitor y al jugador.

A partir de ahí empezamos a preguntarnos si era posible crear una plataforma que organizara todo de una manera más sencilla: los grupos, los entrenamientos, la asistencia, los ejercicios, la comunicación y el seguimiento de los jugadores.

La idea fue creciendo poco a poco hasta convertirse en un proyecto mucho más ambicioso. Lo que comenzó centrado en el pádel tiene ahora la vocación de evolucionar hacia MiP Sports.

¿Qué ha ocurrido durante el camino hasta llegar al MiP actual?

Como ocurre con muchos proyectos, el camino de MiP no ha sido completamente lineal. Ha habido distintas etapas, cambios de enfoque y decisiones que nos han obligado a replantear parte del proyecto.

También hemos cometido errores, hemos tenido momentos de incertidumbre y hemos tenido que revisar muchas decisiones. Todo eso forma parte de construir algo desde cero.

MiP no ha nacido como un producto perfecto. Ha ido evolucionando gracias a las pruebas, al aprendizaje y a la necesidad de encontrar soluciones reales a los problemas que iban apareciendo.

Cuando se observa el resultado final, puede parecer que todo estaba pensado desde el principio. La realidad es que detrás hay muchas horas de trabajo, cambios importantes y decisiones que solo se entienden cuando has vivido el proceso.

MiP nace de observar una necesidad muy concreta.
Javier Viñuales · Cofundador de MiP

Construir el producto

¿Qué papel desempeñas dentro del proyecto?

Mi papel ha sido muy amplio. Mi experiencia profesional está relacionada con la administración de sistemas y redes, pero MiP me ha obligado a aprender y participar en muchas otras áreas: desarrollo, bases de datos, seguridad, despliegues, documentación, pruebas, diseño de procesos y organización del producto.

No me he limitado a una única parte del proyecto. He tenido que entender cómo funciona cada pieza y cómo se relaciona con las demás: la aplicación móvil, la web, la infraestructura, la base de datos y los permisos de cada usuario.

Gran parte de ese conocimiento lo he adquirido de forma autodidacta. He tenido que enfrentarme a áreas que no dominaba, investigar, probar y aprender mientras avanzábamos.

Ha sido exigente, pero también una de las etapas de mayor aprendizaje de mi vida profesional.

¿Qué ha sido lo más difícil?

Lo más difícil ha sido convertir una idea en un producto real.

Cuando tienes una idea, todo parece relativamente sencillo. Después descubres que detrás de cada función hay decisiones, pruebas, errores y situaciones que debes resolver.

No se trata únicamente de crear pantallas atractivas. Hay que conseguir que la información sea coherente, que cada usuario pueda acceder únicamente a lo que le corresponde, que los datos estén protegidos y que los procesos funcionen en situaciones reales.

También ha sido complicado compaginar el desarrollo de MiP con el trabajo y con la vida personal. Muchas decisiones y muchas horas de trabajo han tenido que hacerse fuera del horario habitual.

Ha habido momentos de cansancio y dudas, pero siempre hemos intentado mantener una visión a largo plazo.

¿Tu perfeccionismo ha influido en la evolución del proyecto?

Sí, sin duda. Mi forma de trabajar es bastante perfeccionista. Siempre he querido que cada parte de MiP estuviera bien construida, que los procesos fueran coherentes y que la plataforma ofreciera una experiencia profesional.

Ese perfeccionismo ha sido una motivación, pero también un reto. Nos ha llevado a revisar, corregir y rehacer muchas cosas.

A veces sabes que una solución podría darse por válida, pero también eres consciente de que todavía se puede mejorar. En un proyecto tecnológico es importante encontrar un equilibrio: cuidar la calidad sin quedarse bloqueado buscando una perfección absoluta.

En nuestro caso, esa exigencia nos ha permitido avanzar mucho, aunque también haya supuesto invertir más tiempo del previsto en algunos aspectos.

Socios, equipo y aprendizaje

¿Qué papel tiene Raúl en esta historia?

Raúl no es solo mi socio. Nos conocemos desde hace muchos años y, precisamente, nuestra amistad surgió dentro de una pista de pádel. Con el tiempo esa relación personal ha evolucionado también hacia una relación profesional que hoy es una parte importante de MiP.

Cada uno aporta una visión diferente, pero complementaria. Raúl aporta principalmente la visión de empresa, los contactos, el conocimiento del entorno y la capacidad para abrir puertas y detectar oportunidades.

Yo he asumido en mayor medida el desarrollo tecnológico, la infraestructura y la construcción del producto.

Desde el principio hemos tenido muy claro que no teníamos que saber hacerlo todo los dos ni ocupar el mismo espacio. Lo importante era respetar el ámbito de cada uno, confiar en el trabajo del otro y mantener una comunicación constante.

Creo que una de nuestras mayores fortalezas es que ambos remamos en la misma dirección. Podemos tener opiniones diferentes o debatir sobre el camino, pero compartimos el mismo objetivo: conseguir que MiP se convierta en una empresa real, útil y con futuro.

Por encima de todo, sabemos que estamos construyendo algo juntos. Cada uno aporta lo mejor desde su área y los dos trabajamos para el mismo proyecto.

¿Qué has aprendido durante este camino?

He aprendido que desarrollar un producto es mucho más que programar. Es escuchar, analizar, priorizar y entender qué problema estás intentando solucionar.

También he aprendido que no todo puede hacerse a la vez. Hay que definir una base sólida, probarla con usuarios reales y mejorar a partir de sus necesidades.

Una plataforma no se termina cuando se publica. En realidad, empieza a evolucionar cuando las personas comienzan a utilizarla.

A nivel personal, MiP me ha demostrado que es posible adquirir conocimientos nuevos cuando existe una motivación real. He tenido que enfrentarme a problemas que al principio parecían fuera de mi alcance y resolverlos paso a paso.

Por qué el pádel

¿Por qué decidisteis empezar por el pádel?

El pádel fue el deporte en el que Raúl y yo nos conocimos. Nos llegó quizá un poco tarde para plantearnos una carrera deportiva, pero desde el principio disfrutamos mucho jugando, compitiendo y entrenando.

Hemos compartido muchas horas en la pista, torneos y ligas. Esa experiencia nos ha permitido conocer el pádel desde dentro y observar de cerca cómo trabajan los clubes, cómo se organizan los monitores y qué necesitan los jugadores.

Con el tiempo empezamos a detectar carencias muy concretas: información dispersa, procesos manuales, dificultades para organizar los grupos, controlar la asistencia o mantener una comunicación fluida entre todas las partes.

Por eso decidimos empezar por el pádel. No solo porque sea un deporte que nos gusta, sino porque lo conocemos desde sus inicios y hemos vivido su evolución prácticamente desde dentro.

MiP nace precisamente de esa combinación: nuestra experiencia personal en el pádel, nuestra relación con los clubes y la convicción de que la tecnología podía ayudar a organizar mejor una actividad que conocemos y disfrutamos.

Clubes, monitores y jugadores

¿Qué problema concreto queréis resolver para los clubes?

Queremos reducir la carga de gestión y centralizar la información.

Un club necesita controlar muchos aspectos al mismo tiempo: sus socios, grupos, monitores, horarios, sesiones, asistencia, actividades y comunicaciones.

Cuando todo se gestiona de forma dispersa, se pierde tiempo y aumentan las posibilidades de cometer errores.

MiP pretende ofrecer un entorno único desde el que el club pueda organizar su actividad y mantener una comunicación más clara con monitores y jugadores.

La tecnología debe estar al servicio de las personas. Si una herramienta complica más el trabajo, no está cumpliendo su función. Por eso buscamos que MiP sea práctica, clara y fácil de utilizar.

¿Qué aporta MiP a los monitores?

El monitor puede disponer de una visión más ordenada de sus grupos y de sus sesiones. Puede consultar la planificación, gestionar la asistencia, organizar ejercicios y tener un mejor control sobre el trabajo realizado.

Para nosotros es importante que el monitor no sea simplemente un usuario más, sino una figura central dentro de la plataforma.

Su experiencia diaria debe ayudarnos a mejorar el producto. Un buen monitor necesita dedicar su tiempo a entrenar y acompañar a sus jugadores, no a resolver tareas administrativas que podrían estar mejor organizadas.

¿Qué experiencia queréis ofrecer a los jugadores?

Queremos que el jugador tenga una participación más activa y pueda consultar de forma sencilla la información relacionada con sus entrenamientos.

La aplicación debe ayudarle a saber cuándo entrena, confirmar su asistencia, consultar ejercicios y mantener la comunicación con su grupo o su club.

Pero, sobre todo, queremos que perciba que existe una continuidad en su proceso deportivo.

El entrenamiento no debería ser únicamente una hora aislada en la pista. También hay una planificación, unos objetivos y una evolución.

Hitos y MiP Sports

¿Qué hitos destacarías hasta ahora?

Uno de los principales hitos ha sido conseguir construir una aplicación funcional para tres perfiles diferentes: club, monitor y jugador.

También hemos desarrollado la infraestructura tecnológica necesaria, hemos trabajado en la seguridad y en la gestión de permisos, hemos creado la web de MiP y hemos preparado el producto para su validación con clubes reales.

Cada uno de esos avances ha requerido muchas horas y numerosos ajustes.

Para nosotros, el valor no está únicamente en haber llegado a una versión funcional, sino en todo lo que hemos aprendido y en la base que hemos conseguido construir para seguir creciendo.

¿Qué significa para ti que MiP pueda convertirse en MiP Sports?

MiP Sports representa la evolución natural del proyecto.

Aunque el pádel es nuestro primer ámbito de trabajo, la base del sistema puede adaptarse a otros deportes que también necesitan organización, planificación y comunicación.

La idea es construir una plataforma flexible, capaz de crecer junto a los clubes y las entidades deportivas.

No queremos crear soluciones aisladas para cada disciplina, sino una base tecnológica común que pueda adaptarse a diferentes necesidades.

Todavía estamos en una fase de validación y aprendizaje, pero la visión es clara: convertir MiP en una herramienta útil para la gestión y el entrenamiento deportivo.

Validación con clubes

¿Qué importancia tienen los primeros clubes que prueben MiP?

Tienen una importancia enorme. Los primeros clubes no solo utilizan la plataforma; también nos ayudan a comprobar si estamos resolviendo problemas reales.

Sus comentarios nos permiten detectar qué funciona, qué debe simplificarse y qué necesidades no habíamos previsto.

No queremos presentar MiP como un producto cerrado e inamovible. Queremos construirlo junto a los clubes que lo utilizan y entender cómo encaja en su día a día.

¿Qué te gustaría que pensara un club después de probar MiP?

Me gustaría que pensara: “Ahora tenemos la información más ordenada y podemos trabajar con menos esfuerzo”.

Ese sería el mejor indicador de que estamos haciendo las cosas bien.

MiP no pretende sustituir la experiencia de los profesionales del deporte, sino ayudarles a organizar mejor su trabajo.

Si un club consigue ahorrar tiempo, reducir errores y mejorar la comunicación con sus monitores y jugadores, entonces la plataforma está aportando valor.

El reto personal

¿Qué ha supuesto MiP para ti a nivel personal?

MiP ha supuesto un reto enorme y, al mismo tiempo, una oportunidad para demostrarme que podía llevar adelante algo que al principio parecía muy difícil.

Ha habido muchas horas de trabajo, momentos de frustración y decisiones complicadas. También ha habido mucha ilusión cada vez que una función empezaba a funcionar o que una idea se convertía en una realidad.

Para mí, MiP no es solamente una aplicación. Es el resultado de un proceso de aprendizaje, esfuerzo y compromiso.

Representa todo lo que se puede construir cuando existe una visión y se trabaja de forma constante para hacerla realidad.

¿Cuál es el próximo gran objetivo de MiP?

El objetivo más inmediato es validar MiP con clubes reales, mejorar la plataforma a partir de su experiencia y consolidar el producto.

Queremos avanzar con prudencia, escuchar mucho y construir una base sólida.

También queremos preparar la evolución hacia MiP Sports y demostrar que el proyecto puede convertirse en una solución sostenible dentro del sector deportivo.

Nuestro objetivo no es crecer únicamente por crecer. Queremos que cada paso tenga sentido y que MiP aporte un valor real.

Para terminar, ¿qué le dirías a alguien que tiene una idea pero no se atreve a empezar?

Le diría que no espere a tenerlo todo perfecto.

Si la idea responde a una necesidad real, hay que empezar a darle forma y aprender durante el camino.

Eso no significa lanzarse sin planificación. Significa aceptar que siempre habrá cosas que no se conocen al principio y que muchas respuestas solo aparecen cuando empiezas a trabajar.

MiP todavía tiene mucho camino por recorrer, pero también nació así: con una idea, una necesidad concreta y la decisión de intentar convertirla en algo real.

Y, en ocasiones, el primer paso no consiste en saber exactamente hasta dónde vas a llegar, sino en empezar a caminar.